PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN EN ESTUDIOS SOCIALES

DE LA CIENCIA, LA TÉCNICA Y EL MEDIO AMBIENTE

 

Centro de Investigaciones Geofísicas (CIGEFI)

Universidad de Costa Rica

 

A  n  t  e  c  e  d  e  n  t  e  s


 

Antecedentes de los estudios sociales de la ciencia, la técnica y el ambiente en la Universidad de Costa Rica

Las disciplinas sociales que abordan el estudio de la ciencia y la tecnología modernas, nacen en la década de 1920 y tienen generalmente un enfoque filosófico o histórico. Posteriormente, durante los años 1940 se publicaron los primeros trabajos de la sociología de las organizaciones, la sociología industrial y la sociología del trabajo. En este mismo periodo surge el movimiento de los físicos críticos contra el uso de la energía atómica para fines bélicos.

            La investigación profesional sobre la ciencia y la tecnología data de los años 1950[1] y se distinguen dos tradiciones. Por un lado la norteamericana se institucionalizó en las universidades y unidades administrativas, orientada principalmente al estudio de la tecnología y secundariamente a la ciencia, con énfasis en las consecuencias sociales. Por otra parte, la tradición europea se institucionalizó exclusivamente en unidades académicas, con atención prioritaria a la ciencia y sus antecedentes sociales.[2]

            En la década de 1970 las dos tradiciones se mezclaron dando origen a estudios acerca de la institucionalización de la ciencia, de los sistemas de relación entre científicos y entre científicos y grupos sociales, de la adquisición de credibilidad científica, de la dimensión social de los contenidos científicos[3], de las prácticas científicas[4] y el tema del poder de la tecnociencia y la movilización de los actores.[5]

            Desde otra óptica, los estudios sociales de la ciencia y la tecnología de los años 1970 también se inscriben en dos vertientes. La primera es la influencia de la filosofía de la ciencia mertoniana, manifestada en la sociología de la ciencia aplicada a la evaluación de los programas científicos y tecnológicos y al estudio del control social por medio de la tecnología y de las elecciones tecnológicas. La segunda es la transformación de la sociología de la ciencia en sociología del conocimiento científico, gracias al “Programa fuerte” propuesto por David Bloor.18 Este proyecto se propuso superar la sociología de los científicos, para explorar el estudio de las influencias sociales en el contenido de los avances científicos.

            Durante los años 1980, la sociología de la ciencia se diversificó. Se da el nacimiento e institucionalización de los estudios sobre las políticas científicas y tecnológicas, inspirados en el “Programa fuerte”, con producción de los primeros trabajos de laboratorios y análisis sobre la literatura y discursos científicos.

            En las dos últimas décadas ha surgido el interés por observar la actividad científico-tecnológica tal como se hace. Esta corriente ha tomado cuerpo en el movimiento denominado “giro antropológico”, que se ha operado en la sociología de la ciencia como resultado de la aplicación del “Programa fuerte” de Bloor y en la etnografías de laboratorios, emprendidas en la segunda mitad de los años 1970.[6]

            Por su parte, los estudios sociales de la ciencia latinoamericana, han privilegiado los procesos de institucionalización científico-técnica y los de historia de las ciencias, con formación apenas incipiente de grupos de investigación.[7]

Desde la perspectiva disciplinaria, el fenómeno de la ciencia y la tecnología ha sido estudiado por un abanico amplio de especialidades, dentro de las cuales se cuentan la Filosofía, la Historia y la Epistemología, que se concentran en los aspectos racionales, de evolución y de elaboración. También disciplinas como la Sociología, la Antropología y la Economía, se han dedicado a analizar los fundamentos socioeconómicos de la tecnociencia.

Según Carrera (1989) “vivimos una época de realizaciones científicas  donde apenas se advierte la influencia que ejercen sobre los seres humanos la ciencia y la tecnología de nuestro siglo”.[8]  Para el caso costarricense recientes investigaciones como las de Amador, Páez, Solano (1990); Gómez y Savage (1991); Páez (1994); Páez, Jiménez y Leandro (1995); Ruiz et. al. (1995); Coronado (1997); Solano (1999); Denyer y Alvarado (2000); Peraldo et. al. (2002) y Díaz (2003) han demostrado la existencia de ideas y producciones científicas, a partir de un enfoque histórico. [9]  Esta evolución se dinamiza a partir de finales del siglo XIX, gracias al fuerte impulso que las políticas gubernamentales dieron a la ciencia como generador del progreso.

La producción científica y tecnológica nacional, al igual que en el resto de América Latina, ha sido condicionada por las relaciones desiguales entre el mundo desarrollado y la periferia. [10] La incorporación de los avances científicos y tecnológicos de la última centuria a los procesos de desarrollo del país, ha generado en distintos sectores (académicos, sociales y productivos) reacciones muy diversas, desde los que abogan por su progresiva adquisición para fomentar el desarrollo económico hasta los que ven los graves perjuicios ocasionados en el medio ambiente por la contaminación producida por la excesiva tecnificación de la sociedad. [11]

            Esta problemática se acrecienta a raíz de los procesos de globalización económica y cultural en el presente, por lo que la Universidad de Costa Rica, como principal centro científico del país, promotor de la cultura y del debate en la sociedad costarricense no puede quedar indiferente ante dicha situación.

            Por lo tanto, este programa tiene como antecedentes una serie de proyectos, foros y diferentes iniciativas académicas y de acción social, entre las que destacan las siguientes. El Proyecto de Meteorología e Impacto Social Regional en América Central y México (MISCAM-VI-805-97-519), que viene trabajando desde 1997 y ha contado con la participación de investigadores en el área mesoamericana, entre ellos el Dr. Jorge Amador, el M.Sc. Francisco Enríquez, la Licda. Flora Solano y el Lic. Ronald Díaz para caso de Costa Rica.  Este proyecto produjo dos tesis doctorales (Carlos Contreras y Luz Fernanda Azuela de la UNAM) y tres de Licenciatura (Alicia López de la USAC, Flora Solano y Ronald Díaz de la UCR); además la organización de la Mesa de Historia y Entorno Natural del VI Congreso Centroamericano de Historia (Panamá, 2002); las visitas y cursos cortos impartidos por la Dra. Luz Fernanda Azuela en el CIGEFI, los minicongresos celebrados en esta entidad, encuentros de investigadores en San José (1998), Morelia (2000) y Antigua Guatemala (2001) y las publicaciones de numerosos artículos relacionados con el proyecto.[12]

            Otro precursor ha sido el proyecto Datos Meteorológicos en Centro América y México:  aspectos históricos y científicos durante la segunda mitad del siglo XIX y su aplicabilidad a la variabilidad y el cambio climático, que permitió la recuperación de datos meteorológicos del siglo XIX para toda la región mesoamericana.  Esta iniciativa está asociada a las investigaciones promovidas en nuestra región por el proyecto “Estudio de la variabilidad del clima y la variabilidad climática en México y Centroamérica” del Centro de Investigaciones Geofísicas (CIGEFI) y la Escuela de Física de la Universidad de Costa Rica y donde también participan la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad de Miami (Estados Unidos) y cuyos estudios se han enfocado en la interacción de los fenómenos atmosféricos y oceánicos que producen el “veranillo de San Juan” y el ligamen de una corriente en chorro en el Mar Caribe vinculada a la producción de abundantes precipitaciones y fuertes vientos en esta zona a mitad de año. [13]

            Desde el año 2002 se crearon dos grupos de discusión dentro del Programa de Investigación en Historia Económica y Social del Centro de Investigaciones Históricas de América Central: el Grupo de discusión en historia ecológica y ambiental y el Grupo de discusión en historia social de las ciencias médicas y la salud pública. Por otra parte, desde el 25 de marzo de 2003, cuando se convocó a una reunión en el marco del Centro de Investigaciones Históricas de América Central, se ha promovido la idea de crear un programa multi, trans e interdisciplinario de estudios sociales de la ciencia, la técnica y el ambiente, que tome en cuenta los diferentes enfoques existentes, y siguiendo la óptica de la idea de la coevolución entre la sociedad y la naturaleza, considerando como una coordenada de análisis fundamental la tecnociencia.

En esta misma línea de acción, el Dr. Antonio Arellano presentó una ponencia en las Jornadas de Investigación del CIHAC, titulada Socioantropología de la ciencia y la tecnología, el día 28 de marzo de 2003. En la Semana de la Vinculación de la Universidad de Costa Rica, de agosto de 2003, se organizaron dos actividades importantes: un foro sobre los estudios sociales de la ciencia y la técnica en la Universidad de Costa Rica y una mesa redonda sobre los enfoques para el estudio de los estudios sociales de la tecnociencia, y se contó con la participación de: Dr. Juan Boza (matemático), MSc. Sonia Amador (bióloga), Dr. Antonio Arellano (antropólogo de la tecnociencia), Dr. Luis Camacho (filósofo), Dr. Ronny Viales (historiador) y Dr. Manuel Ortega (físico), como expositores.

            Por lo anterior, el Centro de Investigaciones Geofísicas, en conjunto con el Centro de Investigaciones Históricas y algunas unidades académicas, han planteado la necesidad

de promover un programa sobre Estudios sociales de la ciencia, la técnica y el medio ambiente, cuya finalidad sea la investigación de los procesos de institucionalización de las diversas disciplinas científicas y el cambio técnico, así como sus repercusiones en el desarrollo del país y la transformación de sus condiciones ambientales.


 

[1] Sin duda, la fundación de la sociología de la ciencia se debe a Robert Merton, fue él quien inició los estudios sobre las normas que rigen el funcionamiento de los científicos.

[2] González, G.M.I., López, C:J:A. y Luján, L.J.L. Ciencia, Tecnología y Sociedad. Madrid: Tecnos: 69. 1996.

[3] Abordando los modelos socio-cognitivos, los esquemas de racionalidad/socialidad del saber y sobre las fuerzas sociales subyacentes en las convenciones científicas.

[4] Fundamentalmente, de las prácticas científicas, procedimientos empíricos, producción de hechos y artefactos, prácticas literarias y discursivas.

[5] Bloor, David. Sociologie de la logique ou les limites de l´epistemologie. Paris: Pandore. 1976.

 

[6] Lepenies, W. “Anthropological Perspectives”. En Sciences and Cultures, 245-261. 1981.

Latour , B. y Woolgar, S. The Social Construction of Scientific Facts. Beverly Hills, Sage. 1981.

[7] Arellano, Antonio. “Diez años de intentos interdisciplinarios en el CICA”. En Rivera, H.G., Arellano, H.A. y Arriaga, J.C. El CICA, diez años de experiencias en la investigación para le desarrollo rural. México, Universidad Autónoma del Estado de México. 1998.

[8] Carrera, R. (1989).”Humanismo,ciencia y tecnología actuales”. Editorial Guayacán, San José, Costa Rica.

[9] Amador, Jorge; Páez, Jorge y Solano, Flora:  “Algunos detalles y hechos históricos de los albores de la Física en Costa Rica.  Parte I”.  Las matemáticas en Costa Rica.  Memorias del Tercer Congreso Nacional de Matemáticas.  San José, Costa Rica, 15-19 de octubre de 1990; Ruiz Zúñiga, Ángel (ed.).  Heredia, Costa Rica:  Departamento de Publicaciones de la Universidad Nacional, 1990, pp. 349-355; Gómez, L. D. y Savage, M.:  “Investigadores en aquella rica costa:  Biología de campo costarricense.  1400-1980”.  Historia natural de Costa Rica Janzen, Daniel H. (ed).  T. por Chavarría A., Manuel.  San José, Costa Rica:  Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1991, pp. 1-11; Páez, Jorge E.:  “Aspectos históricos de la Astronomía en Costa Rica”.  Ciencia y tecnología.  Vol. 18, núms. 1-2.  San José, Costa Rica:  Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1994, pp. 51-73; Páez, J.; Jiménez, M. y Leandro, G.:  “Historia del Campo Geomagnético de Costa Rica”.  Ciencia y tecnología.  Vol. 19, núms. 1-2.  San José, Costa Rica:  Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1995, pp. 53-78; Ruiz Zúñiga, Ángel (ed.).  San José, Costa Rica:  Editorial de la Universidad de Costa Rica y EUNA, 1995; Coronado, Guillermo:  “La actividad científica en Costa Rica:  bosquejo de su evolución”.  El otro laberinto (tecnología, filosofía, historia).  Zamora, Álvaro (comp.).  Cartago, Costa Rica:  Editorial Tecnológica de Costa Rica, 1997, pp. 257-276; Solano Chaves, Flora Julieta:  El proceso de institucionalización de la meteorología en Costa Rica en el siglo XIX.  Tesis de Licenciatura en Historia, Escuela de Historia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Costa Rica, 1999; Denyer, Percy y Alvarado Guillermo E.:  “Desarrollo y evolución de la Geología”.  La Geología de Costa Rica.  Denyer, Percy y Kussmaul, Siegfried.  Cartago:  Editorial Tecnológica de Costa Rica, 2000, pp. 471-492; Peraldo Huertas, Giovanni (comp.):  Ciencia y Técnica en la Costa Rica del siglo XIX.  Cartago:  Editorial Tecnológica de Costa Rica, 2002 y Díaz Bolaños, Ronald Eduardo:  El proceso de institucionalización de la meteorología en Costa Rica (1887-1949).  Tesis de Licenciatura en Historia, Escuela de Historia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Costa Rica, 2003.

[10]  Cf. Azuela, Luz Fernanda:  “La institucionalización de la meteorología en México a finales del siglo XIX”.  La cultura científico-tecnológica en México:  Nuevos materiales multidisciplinarios.  Rodríguez Sala, María Luisa y Moncada Maya, José Omar.  México:  UNAM – Instituto de Investigaciones Sociales, 1995, pp. 99-105 y “La institucionalización de las ciencias en México durante el porfiriato”.  Tres etapas del desarrollo de la cultura científico-tecnológica en México.  Rodríguez Sala, María Luisa y Guevara González, Iris (eds.).  México:  UNAM, 1996, pp. 73-84. Véase también Trabulse, Elías:  “Latinoamérica y la ciencia:  un problema de identidad”.  Quipu.  Vol. 2.  Núm. 3.  México:  SLHCT, septiembre-diciembre, 1985, pp. 443-451; Saldaña, Juan José:  “Marcos conceptuales de la Historia de las Ciencias en Latinoamérica:  positivismo y economicismo”.  Saldaña, Juan José (comp.):  Introducción a la teoría de la historia de las ciencias.  2ª ed.  México:  UNAM, 1989, pp. 337-363; Vessuri, Hebe M. C.:  “La ciencia académica en América Latina en el siglo XX”.  Saldaña, Juan José (comp.):  La historia social de las ciencias en América Latina.  México:  Porrúa, 1996, pp. 437-479 y Weinberg, Gregorio:  “La ciencia y la idea de progreso en América Latina, 1860-1930”.  Saldaña, Juan José (comp.):  La historia social de las ciencias en América Latina.  México:  Porrúa, 1996, pp. 349-436.  Para el caso costarricense, el trabajo más significativo es el de Eakin, Marshall C.:  “The origins of modern science in Costa Rica:  The Instituto Físico-Geográfico Nacional, 1887-1904”.  Latin American Research Review, volume 34, number 1.  Albuquerque:  Latin American Institute, University of New Mexico, 1999, pp. 123-150.

[11] Amador, S (1995-1996).  “Algunas causas y efectos del cambio científico y tecnológico a partir de la década de 1980”.  Revista Estudios.  Nos. 12-13.  San José, Costa Rica, pág. 69.

[12] Dichos artículos son los de Enríquez Solano, Francisco:  “La función del historiador en los estudios climáticos aportes y perspectivas”.  http://ns.fcs.ucr.ac.cr/~historia/articulos/clima-his.htm, 2001; Amador, J. A.:  “Clima y variabilidad climática en Costa Rica a través de información histórica del siglo XIX”.  Estudios sobre historia y ambiente en América.  II.  Norteamérica, Sudamérica y el Pacífico.  García Martínez, Bernardo y Prieto, María del Rosario (comps.).  México:  El Colegio de México – IPGH, 2002, pp. 37-54 y “Los albores de la física y el desarrollo de la meteorología en Costa Rica”.  Peraldo Huertas, Giovanni (comp.):  Ciencia y Técnica en la Costa Rica del siglo XIX.  Cartago:  Editorial Tecnológica de Costa Rica, 2002, pp. 187-207.  Véase también Peralta, Óscar:  “Datos históricos del clima en Centroamérica y México en el siglo XIX”.  El faro.  Año II, núm. 20.  México:  UNAM, 7 de noviembre de 2002, pp. 4-5.  Existe además un grupo de artículos sobre la institucionalización de la meteorología y el impacto social de la meteorología de los investigadores del Proyecto de MISCAM y se encuentra actualmente en prensa.

[13]  Cordero Mora, Luis Fernando:  “Científicos escudriñan el veranillo y los fuertes vientos”.  Semanario Universidad.  Suplemento Crisol.  San José, Costa Rica, 27 de julio de 2001, p. 3.

 


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